ABIERTO HASTA EL AMANECER
- 25 de Agosto del 2003
Estaba cantado. En cuanto el nuevo ayuntamiento, liderado por el Partido Popular, tomara posiciones, una de las primeras medidas sería terminar con el oasis nocturno en el que hemos bebido durante la última legislatura. La indescriptible sensación de continuidad que nos aportaba la noche soriana ha llegado a su fin, dejándonos a unos cuantos con el corazón “partío”.
Y es que nos estamos “europeizando”, (si es que existe este término), a marchas forzadas. Y digo yo: ¿no podrá el resto de Europa “españolizarse” en ésta, una de las mejores costumbres que tenemos por estos lares, que es disfrutar de la nocturnidad, sin alevosía?.
Además todo esto está lleno de contradicciones. Y de puntos de vista, opiniones y demás matices.
Tratando de mirar el asunto con distancia, es decir, objetivamente, opino que si lo que se pretende es evitar ruidos y molestias a los vecinos, va a ser peor el remedio que la enfermedad, ya que a ver cómo controlan a 1.000 personas, sacadas contra su voluntad de un garito a las 4 de la mañana de un sábado, en mitad de la calle (Rota de Calatañazor). Lo más probable es que no tengan ganas de irse a la cama (a dormir). Porque es sábado, es su noche libre, es nuestra cultura, y además es muy divertido. Y seguirán con la charla que tenían en el bar hasta que el frío les deje atenazados y les obligue a irse a casa. Eso si son civilizados. Que la noche, ya se sabe.
Ahora, me voy al otro extremo: los vecinos; ciudadanos que pagan sus impuestos y no tienen porqué soportar los ruidos. Nadie tendría que hacerlo. El ruido es una de las lacras de este siglo.
Siguiendo con mi reflexión, e informada de que útimamente no ha habido denuncias por parte de la Asociación de Vecinos de la Rota de Calatañazor, supongo que, al estar más tiempo los discobares abiertos, habrá menos ruido en la calle, y si éstos están bien insonorizados, la molestia, aunque exista, será menor que en el otro supuesto. Además, son muchas horas y la gente se dispersa de una manera más paulatina.
Recuerdo hace años, trabajando en un bar como camarera, cómo a las 4 de la mañana estaban llenos todos los bares de la zona. Lo recuerdo perfectamente porque estaba deseando salir de trabajar, y el bar siempre, siempre, estaba lleno. Y la gente evidentemente, no se teletransportaba hasta su casa sin salir previamente a la calle.
Así que, ahora, volveremos a estar “jodidos” todos. Los vecinos, porque seguirán los ruidos, y los que salimos de noche, sin prisa, porque a ver qué hacemos hasta las 6 de la mañana, hora en que abren de nuevo algunos bares. Ajo y agua.
Myriam de Nicolás. .
