EL ARTE DE VIVIR
- 2 de Diciembre del 2003
Soria es una ciudad que despierta emociones muy extremas, sobre todo cuando eres joven. Frases como “esta ciudad es una mierda”, “aquí no se puede hacer nada”, o “Soria es una ciudad de viejos” se han convertido en una retahíla constante en boca de gran parte de la juventud. Sin embargo es evidente que en Soria hay “calidad de vida”, a saber, se respira un aire bastante puro, apenas hay distancias, aún no es una ciudad ruidosa, es segura, posee una provincia maravillosa y la Naturaleza en todo su esplendor a un paso del casco urbano…Sí, lo cierto es que Soria supera con nota el examen de ciudad privilegiada.
Y sin embargo. Sin embargo existen otras carencias, cosas tan importantes para algunos como el aire puro que se respira en nuestra ciudad. Aspectos esenciales de la vida, que la hacen más bella, más rica en matices, más interesante, más vida.
A lo que me refiero es que el Arte en Soria no ocupa el lugar que debería. Y estamos necesitados de una inyección de arte directa al corazón, de ver y convivir con diferentes manifestaciones artísticas que nos obliguen a girar la cabeza al pasar, y que nos hagan sentir sensaciones más allá de la sutil tranquilidad, del aburrido letargo y del soporífero estado de hibernación en los que estamos inmersos. Necesitamos ingenio, creatividad, chispa, color, ¡vida!
Y el problema es bien conocido: jóvenes talentos que emigran a otras ciudades para poder desarrollar su imaginación y su genio; para poder tener una oportunidad. Aquí, en Soria, en esta ciudad tan cómoda y fría, no tienen ninguna.
Resulta paradójico que una ciudad con tanto encanto, que podría ser un envidiable escenario de expresión artística, no ponga más que trabas a la celebración de una exposición, o a un improvisado performance callejero, a un músico ambulante o a un ilustrador de la cotidianidad soriana. Todo tiene que responder a un esquema fijo, inamovible con el paso de los años.
Y sin embargo, quien quiera que sea el responsable de esto no sabe cuánto se equivoca. Porque el arte, y lo que le rodea es tan necesario como el comer para realmente presumir de calidad de vida. Y sin estos aspectos Soria puede tener un aire muy limpio, muy pocos ruidos, ser muy segura o estar muy limpia, pero por dentro olerá a rancio, a apolillado y continuará siendo aburrida por los siglos de los siglos, amén.
Myriam de Nicolás Gómez .
