MAL PENSADA
- 28 de Noviembre del 2003
La noticia publicada por Heraldo de Soria ayer acerca de las más de 500 firmas reunidas por un nutrido grupo de vecinos, para evitar que la comunidad musulmana que vive en Soria ubique su nueva mezquita en la calle Campo Soriano deja un poso amargo al leerla, una extraña sensación. De hecho, yo la he leído dos veces, para ver si se me había escapado algún detalle que la hiciese más comprensible. Porque no lo entiendo. Resulta que se había quedado pequeño el templo donde hasta ahora, y desde hace ya unos años, se reunían las personas que profesan la religión musulmana en nuestra ciudad, la mayor parte, obviamente, árabes. La hasta ahora mezquita estaba ubicada en El Calaverón, en completa armonía con el barrio y sus vecinos (como por normas lógicas de convivencia, tolerancia y justicia debe hacerlo cualquier asociación,, comunidad o grupo de personas susceptibles de agruparse y hacer algo juntas (ya sea rezar, charlar, o aprender bailes de salón), dentro de espacio urbano, una ciudad, donde viven y cohabitan ciudadanos.
El caso es que a los vecinos no les parece buena idea, y alegan que el “uso religioso” no estaba contemplado en el PGOU. Los vecinos “estiman que un templo debería disponer de un edificio o parcela” ya que es más apropiado para fines religiosos. Además piensan que puede generar ruidos a altas horas de la madrugada, tienen dudas sobre el aforo y creen que necesita una salida de emergencia.
En fin, supongo que en el primer punto la comunidad musulmana estará de acuerdo con ellos, y seguro que preferirían construir una mezquita en una parcela bien grande y aislada, donde honrar a su Profeta, pero tienen que conformarse con un local “destinado a fines administrativos, comerciales y de servicios”. Se la pagan ellos y es lo que hay. En cuanto a los demás alegatos, qué quieren que les diga, a mí me parece que con un poco, sólo un poco de buena voluntad se podría resolver. Estoy segura de que esas personas no van a organizar juergas cual disco-bar de la zona (que por cierto, está muy cerca), ni a montar ningún escándalo. Si no lo han hecho hasta ahora ¿por qué iban a hacerlo?.
Con respecto al tema del racismo, cuyo motivo rechazan los vecinos (menos mal), sinceramente opino que si en el local se hubiera ubicado una Asociación de No sé qué para público soriano (o español) no se estaría haciendo tanto ruido. Pido disculpas por ser mal pensada. Aquí sólo hay una firma, la mía.
Myriam de Nicolás Gómez .
