¿DÓNDE ESTÁ DIOS?
- 22 de Noviembre del 2003
No sé si José Couso creía en Dios. Lo que estaría por apostar es que sí creía en la Justicia, y en la esperanza de construir entre todos un mundo mejor. No lo conocí, pero le admiro, porque tuvo la valentía de ir hasta el meollo de una guerra –de diseño, pero guerra-, a intentar acercar hasta nosotros la verdad de lo que allí ocurría. Sí, era su trabajo; pero quien multiplica por mil sus probabilidades de morir con la intención de ser útil a los demás, y de mostrar la verdad es digno de elogio, sin ninguna duda. Aquellas personas -y estoy segura de que no somos todos capaces- que cambian una vida más fácil, más cómoda, y sobre todo, menos desagradable, por una realidad despiadada e injusta, sea del tipo que sea, en la encomiable labor de ayudar a su prójimo, haciendo esto o aquello, arriesgando con ello su vida, son sin duda las que llenan de sentido y belleza a la palabra Humanidad.
José Couso se ha convertido en un símbolo, que representa a los miles de personas que han muerto víctimas de la injusticia, de la monstruosidad de esa otra parte de la citada Humanidad que asesina implacablemente, a sangre fría o girando la cabeza haciéndose cómplice y partícipe en la masacre. También de aquellos que aun vivos están condenados a una muerte en vida, por las circunstancias en que viven, por no tener oportunidades, por no poder expresarse con libertad.
Como José hay muchas personas que buscan, a través de diferentes medios, convertir esta realidad grotesca y descarnada en un mundo más justo, donde los intereses que primen sean los de ser Humanos. Pero cada vez se lo ponen más difícil.
Reporteros sin Fronteras ha celebrado su 14 Edición del “Día de los Apadrinamientos”, una idea que pretende recordar a los más de 130 periodistas encarcelados en distintas partes del mundo, privados de su libertad. También ha hecho un homenaje a profesionales que han perdido la vida este año, como José Couso y Julio Anguita Parrado, muertos en Irak. Y ha recordado que existen todavía 600 reporteros golpeados, amenazados de muerte o que han sido secuestrados. Además existen los medios de comunicación que actualmente están censurados, que son casi 250. Estos datos son el reflejo del estado de nuestra sociedad, y son además un llamamiento para que despertemos todos de la realidad basada en falacias que estamos creando. Hay que parar esto.
Myriam de Nicolás .
