LA MAGIA DE LEER
- 30 de Octubre del 2003
Más de la mitad de los españoles no han leído un solo libro en su vida. Este dato, que para algunos, entre los que me cuento, resultará escalofriante, es una realidad. Paradojicamente España es el quinto productor mundial de libros y el tercero de Europa, por detrás tan sólo del Reino Unido y Alemania. Y sin embargo, los españoles no leemos. Las mujeres lo hacemos más que los hombres (un 56,9% frente al 50,1%). Pero, estadísticas aparte, lo cierto es que los ciudadanos no leen, y las campañas para fomentar la lectura se han convertido en una necesidad, dirigida especialmente a los más jóvenes, ya que la lectura es un hábito al que más tarde es difícil acostumbrarse.
Otro problema añadido es el uso cada vez más extendido de las nuevas tecnologías. Hay quien piensa, sobre todo desde el mundo editorial, que esto no hace sino perjudicar la lectura tradicional, ya que cada vez más gente toma parte por el ordenador, y lo utiliza en lugar de los libros para realizar cualquier consulta por Internet, o simplemente leer la prensa, y es evidente que las cifras continuarán creciendo cuanto más acceso tengan los ciudadanos al ciberespacio.
Sin embargo hay quien es partidario del uso de las nuevas tecnologías en la campaña para fomentar la lectura. Es el caso del experto alemán Ulrich Engelen, quien hace ya 15 años inició un proyecto para implantar el ordenador en las aulas, y que asegura que cuando se utiliza como método didáctico habitual, esta herramienta ayuda a fomentar y a acercar a los jóvenes a la lectura.
Que leerse un libro puede resultar de los más aburrido del mundo, especialmente a determinadas edades y con según qué libros, es un hecho. Por eso es tan importante elegir la literatura apropiada para cada edad, para hacer de ella una aventura y no una pesadilla. Si mandas leer a un chaval de 4º de la E.S.O 'El Quijote' probablemente no pase del primer capítulo.
También las familias son puntos clave para la ardua tarea de incitar a leer. Y está claro que si en casa no se lee, es más fácil imitar ese modelo de conducta. Proponer un libro divertido, acorde con la edad, como alternativa a la televisión, es bastante razonable.
En cualquier caso, sea cual sea su soporte, la lectura es una ventana abierta a la imaginación, y la imaginación nos hace ser más libres, creando un universo en el interior de uno mismo. Las palabras escritas se transforman en nuestras mentes en historias, sueños, anhelos, preguntas y respuestas, y van llenando un espacio que antes estaba vacío. En ese huequito habita la esencia de cada persona, aquello que nos hace ser diferentes. La lectura es una de las pocas cosas mágicas que tenemos a nuestro alcance. Sólo hay que descubrirla. Con ella la vida es, sin duda, mucho más vida.
Myriam de Nicolás-myriam@artcom-m.com .
